01 Jul La historia del «Titanic»: 30 años de lealtad en el agua
Hay embarcaciones que se compran con la mente y otras que se heredan con el corazón. Benjamín nos cuenta cómo un BIM de tres décadas sigue escribiendo capítulos en la historia de su familia.
Un vínculo que desafía al tiempo
En Astillero BIM solemos decir que no fabricamos botes, sino soportes para recuerdos. Esta historia que nos envió Benjamín Colell nos emocionó profundamente porque reafirma los valores que mantenemos desde 1969: un BIM está hecho para durar, porque está hecho de historias.
A continuación, compartimos el relato de Benjamín, una aventura que une tres generaciones de pescadores.
La carta de Benjamín: «El Titanic» de San Luis
«Hola, buenos días. Mi nombre es Benjamin Colell, soy de Villa Mercedes, San Luis, y les escribo para agradecerles por fabricar productos de tan buena calidad. Les cuento mi historia y la de mi gomón BIM.
Permítanme no ser breve. Nací en el 84 y un tío lejano me regaló mi primera caja de pesca apenas nací; hasta el día de hoy la conservo. Así nació mi pasión. Este mismo tío empezó a llevarme a pescar a los 4 años en un bote que para ese entonces, por mi tamaño, era enorme: «El Titanic», lo llamaba él. Era su gomón BIM recién comprado.
Pasaron los años y este gomón nos acompañó a innumerables pescas, desde las frías mañanas de invierno en San Luis, con temperaturas de 10 grados bajo cero, hasta las cálidas tardes de verano en los diques. Hace un año y medio, logré convencer a mi tío de que me lo vendiera. Está nuevo, ni un parche tiene. Él tiene 91 años y ya se le dificultaba subirlo al tráiler, así que accedió.
Cuando me lo entregó, me dio los papeles originales y propagandas de la época que muestran el día que fue a elegir el bote que lo acompañaría por estos ‘cortos’ 30 años. Hoy lo tengo yo y lo amo; es un navío fiel cargado de historias. Mi tío aún me acompaña en una pesca al año; el resto del tiempo lo comparto con mi padre, quien me incentivó en este camino.
Desde mi corazón, mis felicitaciones por hacer un producto argentino capaz de soportar 30 años de uso y llenar de recuerdos a un grupo de pescadores.»
El valor de lo auténtico
Para nosotros en el Astillero, recibir estas fotos de los papeles originales y ver el número de serie de una unidad que ha pasado tres décadas sin un solo parche es el mayor orgullo técnico posible.
¿Por qué el «Titanic» sigue nuevo después de 30 años? La respuesta está en el Hypalon Neopreno y en la construcción artesanal que Manuel Menéndez Gallo imprimió como sello de la casa. Historias como la de Benjamín son las que nos impulsan a seguir utilizando los mejores materiales del mundo, sin atajos.
Gracias, Benjamín, por cuidarlo tanto y por permitirnos ser parte de tu familia.