El mar no olvida: La historia invisible de las balsas del ARA General Belgrano

El mar no olvida: La historia invisible de las balsas del ARA General Belgrano

Hay pequeñas historias que le dan una verdadera dimensión humana a los grandes hitos que nos han marcado. Hoy compartimos una memoria recuperada por nuestro amigo David Dau, en conmemoración de los héroes del Crucero ARA General Belgrano.

Gracias, David, por este recuerdo y por poner en valor una parte fundamental de nuestra identidad.



Relato de David Dau:

“Hay algo que muchos no saben: el Ingeniero Manuel Menéndez, mi gran amigo de años y creador de las embarcaciones BIM, fue quien fabricó para la Armada Argentina las balsas salvavidas autoinflables que marcaron la historia en el Atlántico Sur.

Aquellas balsas color naranja permitieron sobrevivir a 770 personas en medio de olas gigantescas y aguas heladas. Años después del conflicto, el propio Comandante Héctor Bonzo, quien tripulaba el Belgrano el día del ataque, escribió el libro «1093 Tripulantes». En sus páginas quedó asentado un hecho irrefutable: ninguna balsa falló ni se hundió. Por eso, en la foto posa Manuel, orgulloso, con el libro que el mismísimo Capitán de Navío le obsequió. La dedicatoria de puño y letra expresa un agradecimiento eterno por la calidad y la perfecta fabricación de esas balsas que Manuel diseñó incluso antes de que naciera la empresa BIM, y que le salvaron la vida a él y a sus 769 marinos.

Es increíble el destino. Conocí al astillero BIM a mis 20 años buscando un buen bote para pescar en el mar. Años después, terminé trabajando junto a ellos, recomendando motorizaciones y asesorando a clientes para cruzar rompientes con seguridad. He publicitado estas embarcaciones en revistas y TV porque sé de lo que hablo: son las mismas que hoy dotan a la Marina, Prefectura y Policía Argentina.

Sin dudas, gracias a la construcción y capacidad de flotación de mi BIM, no solo he pescado siempre seguro, sino que pude rescatar a 33 pescadores de la muerte, una proeza que no hubiese podido lograr con una embarcación rígida, ya que me hubiera hundido al asistirlos entre las olas.

Es un orgullo para todos los argentinos contar con personas como Manuel: un hombre de trabajo, humilde y de una capacidad profesional admirable. Él fue un ‘héroe más desde el anonimato’. Sin sus balsas, el resultado de las víctimas en el ataque más demoledor de la Guerra de Malvinas hubiese sido, tristemente, mucho peor.

Mi respeto y admiración a Manuel Menéndez, dueño de Astillero BIM.”